lundi 24 janvier 2011

La citation de la semaine

Zine El-Abidine Ben Ali
ex-Président de Tunisie (1987-2011)
en fuite depuis le 14 janvier 2011
"Cela nous amène à envisager le rôle du parti politique dans un pays sous-développé. Nous avons vu dans les pages précédentes que très souvent des esprits simplistes, appartenant d'ailleurs à la bourgeoisie naissante, ne cessent de répéter que dans un pays sous-développé la direction des affaires par un pouvoir fort, voire une dictature, est une nécessité."


Les Damnés de la Terre, chapitre "Mésaventures de la conscience nationale" (1961)

dimanche 23 janvier 2011

Fanon, chantre de l'anticolonialisme, célébré par le gouvernement français ?

A l'occasion de la polémique concernant le retrait par le Ministre de la Culture de Louis-Ferdinand Céline des célébrations officielles de l'année 2011, on apprend que Frantz Fanon y figure en bonne place, aux côtés des écrivains Blaise Cendrars, Théophile Gautier ou encore Michel Foucault. Après la tentative de rapatriement de la dépouille d'Aimé Césaire au Panthéon lors de sa disparition en 2008, alors que le poète était profondément ancré sur son île natale, que penser de cette nouvelle manoeuvre de "domestication" officielle des écrivains frondeurs des colonies ?
Il ne serait guère étonnant que des voix s'élèvent, en France, pour souligner ce paradoxe... Moins ici, les Martiniquais étant, généralement, si avides de reconnaissance, fut-elle par procuration, quitte à être peu regardants sur les modalités, et encore moins sur le contenu des commémorations en question...
Que penserait Fanon de ces velléités ? Sans doute quelque chose d'approchant son avis sur l'encensement (embaumement ?) de l'oeuvre de Césaire :


"(...) ce que nous voulons dire, c'est qu'il n'y a pas de raison pour que M. Breton dise de Césaire : 'Et c'est un Noir qui manie la langue française comme il n'est pas aujourd'hui un Blanc pour la manier.
Et quand bien même Breton exprimerait la vérité, je ne vois pas en quoi résiderait le paradoxe, en quoi résiderait la chose à souligner, car enfin M. Aimé Césaire est martiniquais et agrégé de l'Université. (...)
Mais, me rétorqueront les Noirs, c'est un honneur pour nous qu'un Blanc comme Breton écrive de pareilles choses.
Continuons..."
Peau noire Masques Blancs, ch. "Le Noir et le langage" (1952)


Voir aussi : "Fanon doit sûrement s'interroger", sur le site Bondamanjak

samedi 22 janvier 2011

Frantz Fanon: política y poética del sujeto poscolonial, por Alejandro José De Oto


México: El Colegio de México, Centro de Estudios de Asia y Africa, 2003. 232 p.
ISBN 968-12-1120-0
Libro completo en Biblioteca virtual


PRÓLOGO
En medio del alud de papel impreso que invade nuestra cultu- ra, Italo Calvino recomienda el retorno a los “clásicos”. La cues- tión es cómo regresar a ellos, pues toda lectura está impregna- da por la historicidad del mismo acto de leer. “Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir”, nos dice Calvino. La importancia de entrar en contacto con un clásico es que permite relacionarnos a la vez que distanciar- nos de él.1 Uno de estos clásicos de la literatura sociológica y antropológica moderna es Frantz Fanon. Indudablemente su obra sigue siendo un filón para comprender la naturaleza del colonialismo en la era de la modernidad científica y tec- nológica.
Para acercarse a los clásicos, sin embargo, se recomienda marcar la distancia que separa a la actualidad del lector de las obras del pasado. Toda lectura es un acto productor de senti- do. No asumirlo contradiría precisamente el fundamento del alegato crítico de Fanon inspirado en el movimiento feno- menológico que estimuló también a Sartre, esto es, la apertu- ra a la historicidad radical del sujeto como de la obra misma.
Fanon se distingue esencialmente de otras obras porque evita caer en una defensa a ultranza del sujeto colonial que no rebasa el protocolo de las buenas intenciones. La radicalidad de su pensamiento consiste en asumir el principio de histori- cidad que rodea tanto al colonizador como al colonizado. Su escritura está sellada por ello con los trazos de la temporali- dad. Es constitutiva de la historia que traza sobre el colonialis- mo moderno y sus trastornos en la piel y cuerpos de los coloni- zados, pero también en la sociedad de los colonizadores.
Desde que Fanon publicó su última obra en 1961 ha habi- do acontecimientos que han transformado la faz de la Tierra y, en consecuencia, han afectado la producción crítica inte- lectual. El apartheid sudafricano desapareció. Argelia ya no es la que antes era. Sartre no está más con nosotros. Muchas de las guerras de liberación se malograron, otras triunfaron. Pero sobre todo la Unión Soviética dejó de existir. En medio de estos desplazamientos parece dibujarse un abismo que nos separa de la experiencia histórica conformada durante el pe- riodo de la denominada “guerra fría”.
Lo anterior no quiere decir que no puedan tenderse puen- tes entre las dos orillas que nos separan. Quedan afortunada- mente los “originales” para poder reanudar el diálogo del presente con su pasado. En ese sentido la obra de Fanon se constituye en el archivo que le permite a Alejandro De Oto trazar sus propias huellas sobre la memoria poscolonial. Reali- za su trayecto con la intención de traicionar lo menos posible a los “originales” pero sin caer en la ingenuidad de pensar que éstos se le ofrecen a su mirada de manera inmediata. Por esa razón dedica una buena parte de su indagación a analizar los usos de las obras de Fanon. Al igual que Calvino, De Oto asume que toda obra llega a nosotros “trayendo impresa la huella de las lecturas que han precedido a la nuestra, y tras de sí la huella que han dejado en la cultura o en las culturas que han atravesado lo más sencillamente, en el lenguaje o en las costumbres”.2
Así, las pistas dejadas por la escritura de Fanon se trans- forman en este libro en el archivo de una memoria orientada al rescate del pensamiento crítico durante el periodo poscolonial. Es verdad también que en estas aproximaciones no pueden soslayarse los desplazamientos recientes habidos en la geopolítica mundial. Empero, sin tener que adentrarnos en el cúmulo de las peripecias de este proceso sabemos que sobre sus márgenes sobrevive la trama discursiva del colonialis- mo moderno. Es exactamente en ese tejido que Fanon efec- tuó en su momento una incisión para tratar de curar el cuerpo enfermo representado tanto por África como por Europa, pero también por América Latina.
A la obra de Fanon le siguió una pléyade de escritores y pensadores, de críticos y comentaristas. De ello se nos da cuen- ta prolijamente en este trabajo, sólo para proseguir el diálo- go con la obra de Fanon a partir de sus zonas de indetermina- ción, hecho desde nuestro presente. Tomando en cuenta esta distancia, Alejandro De Oto se pregunta acerca de lo que to- davía hay de rescatable en el autor de Los condenados de la tierra frente a las urgencias éticas y políticas de nuestra actua- lidad. De un hecho fundamental se nos advierte en este tra- bajo que quizá por su obviedad pasó desapercibido por mu- chos de sus críticos: la relación entre el sujeto que escribe y el sujeto de la escritura. En torno a la escritura se juega actual- mente buena parte de la crítica cultural contemporánea. El historiador y antropólogo Michel de Certeau destacó no hace mucho que su tema de estudio era en realidad la “oralidad” lo cual no deja de sorprender tratándose de un “escritor”. La paradoja consiste en que la “oralidad” o los gestos de los ros- tros torturados, famélicos o neurotizados, no se entienden sin considerar los “tres o cuatro siglos de trabajo occidental” tejidos alrededor de la escritura.3
Frantz Fanon: política y poética del sujeto poscolonial es un tex- to que ante todo busca hacer justicia a su título: bellamente escrito y exigente. A través de su recorrido su lectura nos transmite la sensación de estar en el flujo del agua de un río. Qui- zás por esa razón la lectura de la obra de Fanon por De Oto enfatice no sus enunciados “esencialistas”, propios de su pre- sente, sino sus rasgos éticos contenidos en su estrategia na- rrativa. Su autor lo ve, siguiendo a Adorno, como una forma posible de “responder a la monstruosidad de ciertos proyectos históricos, culturales y sociales” inscritos en el colonialismo moderno. En vez de situarse en el ángulo prescriptivo de los discursos, De Oto prefiere el de sus zonas de incertidumbre. Así el Fanon de De Oto se revela a sí mismo al emprender su propio viaje por la escritura del sujeto alienado —potencial- mente revolucionario en la medida que queda enmarcado por las guerras de liberación nacional de las décadas de 1950 y 1960. El desafío de esta nueva lectura de Fanon consiste en- tonces en explicarnos por qué la transformación de la situa- ción política y cultural de “los condenados de la tierra” no coincide necesariamente con la modificación del dispositivo epistemológico productor del saber. En esa encrucijada se sitúan las reflexiones de Alejandro De Oto sobre la escritura en general y sus funciones éticas y políticas enmarcadas por la crítica poscolonial.
GUILLERMO ZERMEÑO

1 Italo Calvino, Por qué leer los clásicos, tr. Aurora Bernárdez, México, Tusquets, 1994.
2 Italo Calvino, Por qué leer los clásicos, p. 15.
3 Michel de Certeau, La invención de lo cotidiano, I. Artes de hacer, tr. Alejandro Pescador, México, Universidad Iberoamericana, 1996, pp. 145-165.

vendredi 21 janvier 2011

Fanon à Tunis (1/3)


« Nulle mort d’homme n’est indispensable au triomphe de la liberté. Il arrive qu’il faille accepter le risque de la mort pour que naisse la liberté, mais ce n’est pas de gaieté de cœur que l’on peut assister à tant de massacres et à tant d’ignominies. Bien que le peuple algérien fasse l’expérience quotidienne des B-26 français, il a été ébranlé par la tragédie de Sakiet Sidi Youssef. »
Frantz Fanon, « Le sang maghrébin ne coulera pas en vain », article publié le 15 février 1958 dans El Moudjahid n°18, repris dans Pour la Révolution africaine.
Cette année, qui marque le 50ème anniversaire de la disparition de l’auteur de ces lignes, s’ouvre sur un coup de tonnerre qu’il n’aurait pas manqué de saluer : après un mois de manifestations, violemment réprimées dans le sang, le peuple tunisien a réussi à faire ployer une dictature qui exerçait son joug implacable depuis 23 ans. Le monde entier découvre, avec une émotion mêlée d’effroi, le calvaire enduré en silence au paradis des vacanciers européens, par un peuple aujourd’hui déterminé à en finir avec la tyrannie. Les média classiques abandonnent à la hâte la posture de censeurs qu’ils avaient complaisamment adoptée depuis plus de 20 ans, au diapason de la presse muselée et propagandiste du régime de Ben Ali. Ils n’ont pas le choix, à vrai dire : le vrai journalisme, aujourd’hui, passe par Internet, et le journaliste traditionnel n’a plus d’autre choix que celui de courir après les milliers de journalistes citoyens qui occupent l’espace sur le web, sous peine d’être (davantage) discrédité.

Décidément, l’Histoire repasse les plats. Il y a 53 ans, déjà, une tragédie avait fait découvrir au monde entier la grandeur du peuple tunisien. Frantz Fanon fut témoin de ces événements là.
Fanon à Tunis, avec Omar Oussedik (au centre), responsable FLN

Après sa démission du poste de médecin-chef de l’hôpital psychiatrique de Blida-Joinville, Fanon réside quelques semaines en France, avant de rejoindre Tunis au printemps 1957. La capitale d’un pays indépendant depuis un an à peine abrite le siège du Front de Libération Nationale (FLN) algérien. La frontière algéro-tunisienne fait office de base arrière de l’Armée de Libération Nationale (ALN). La position de la Tunisie, voisine d’un peuple frère en lutte contre un pays colonisateur qui dispose encore de bases militaires importantes sur le territoire de l’ancien protectorat français, n’est guère confortable, et Bourguiba doit composer avec ces contraintes. Début 1958, une crise majeure éclate : suite à des accrochages incessants entre l’ALN et l’armée française, celle-ci décide, en représailles, de bombarder le village frontalier de Sakiet Sidi Youssef, le 8 février 1958. Le raid aérien, impliquant 25 avions, fera 75 morts et 150 blessés, civils pour la plupart, dont une douzaine d’enfants de l’école primaire du village, remplie d’élèves à l’heure du bombardement. La petite histoire faisant partie de la grande, c’est le général Salan, qui décora le jeune Frantz Fanon pendant la Seconde Guerre Mondiale, et que l’on retrouvera plus tard dans le « quarteron de généraux en déroute » fustigé par le Général De Gaulle, qui ordonne le bombardement. En réaction, Bourguiba expulse les consuls français du pays, porte plainte auprès de l’O.N.U., médiatise l’affaire au niveau international et organise la mobilisation pacifique de la population pour exiger l’évacuation totale de toutes les troupes françaises présentes sur le territoire national. 









jeudi 20 janvier 2011

FANON, jeune dissident pendant la Seconde Guerre Mondiale




Pendant la Seconde Guerre Mondiale, la Martinique vit sous le régime autoritaire de l'Amiral Robert, rattaché au Gouvernement collaborateur de Vichy. L'île est isolée du monde par un blocus maritime qui rend la vie très difficile sur place. Des milliers de jeunes Antillais bravent les dangers de la mer et du régime militaire en vigueur pour rejoindre les Forces Françaises Libres et défendre "la Mère Patrie". Fanon sera de ceux là. A 18 ans non révolus, il "profite" du mariage de son frère ainé, Félix, pour tromper la vigilance familiale, et partir clandestinement vers l'île de la Dominique, colonie anglaise de l'époque...

Fanon et les dissidents de la seconde guerre mondiale
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(extrait du documentaire "Black Skin White Masks", d'Isaac Julien, 1996)

mercredi 19 janvier 2011

Hommage à nos frères et soeurs qui nous lisent depuis le Maghreb en lutte



"Tous ces hommes qui ont faim, tous ces hommes qui ont froid, tous ces hommes qui ont peur...
Tous ces hommes qui nous font peur, qui écrasent l'émeraude jalouse de nos rêves, qui bousculent la fragile courbe de nos sourires, tous ces hommes en face de nous, qui ne nous posent point de questions, mais à qui nous en posons d'étranges.
Quels sont-ils ?
Je vous le demande, je me le demande. Quelles sont-elles, ces créatures affamées d'humanité qui s'arc-boutent aux frontières impalpables (mais je les sais d'expérience terriblement nettes) de la reconnaissance intégrale ?
Quelles sont-elles, en vérité, ces créatures, qui se dissimulent, qui sont dissimulées par la vérité sociale sous les attributs de bicot, bounioule, arabe, raton, sidi, mon z'ami ?"


Frantz Fanon, Le "syndrome nord-africain", article publié dans la revue Esprit en février 1952, repris dans "Pour la Révolution africaine"

Une mort de style colonial - Patrice Lumumba, une tragédie africaine

"Une mort de style colonial - Patrice Lumumba, une tragédie africaine" realisé par Thomas Giefer en 2000 (diffusé sur arte en 2008)
Âmes sensibles s'abstenir...



Patrice Lumumba, Une Tragédie Africaine (1-2)
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Patrice Lumumba, Une Tragédie Africaine (2-2)
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